Esta semana cambiamos guía práctica por actualidad del sector educativo gallego. Ayer os hablábamos de cómo la tecnología está transformando la educación, del reto del aprovechamiento por parte de los docentes de los recursos tecnológicos. Y os introducíamos en el modelo de educación creativa. ¿Cuáles son las líneas de actuación que van a marcar el trabajo de la Amtega y de la Xunta en los próximos años?
En lo que respeta al Espacio Abalar se continuará a invertir en equipamiento para los alumnos y se impulsará el desarrollo de contenidos educativos digitales y herramientas como abalarMóbil, que mejora la relación de los padres con los centros educativos y con los profesores.
Primer objetivo: formar a los docentes
Ayer ya os hablábamos de la necesidad de formar a los profesores para tirar provecho de las nuevas tecnologías. Carlos Vázquez Mariño, director de Soluciones Tecnológicas de la Amtega, afirmaba recientemente que van a seguir formando docentes (ya se formó a más de 20.000); Abalar no es una apuesta por la tecnología, es una apuesta por mejorar el proceso de aprendizaje a través de las TIC.
Respecto a los contenidos, hoy ya hay más de 2.000 niños de 84 centros que estudian en un entorno completamente digital y sin libros de texto en papel. Y se está trabajando en la enseñanza a través juegos, realidad virtual o entornos personalizados.
Videojuegos para estudiar
El objetivo de Abalar no va a cambiar pero sí puede hacerlo la tecnología empleada. La idea es evolucionar hacia un modelo en el que el texto impreso no sea el principal vehículo de aprendizaje. Los netbooks y las herramientas que se van a introducir en los próximos años van a permitir trabajar con realidad aumentada, realidad virtual, entornos personalizados, videojuegos, etc.
La realidad aumentada posibilitaría, por ejemplo, que en una visita a un museo un niño obtuviera más información de cada cuadro. O podría visitar el museo sin salir del aula gracias a la realidad virtual.
Por último, conviene llamar la atención sobre los entornos personalizados. ¿Qué son? Más allá de contar con los temas que antes estaban en los libros en el Espacio Abalar, por ejemplo, los alumnos deberían poder acceder a recursos que se adaptan a sus necesidades, contenidos sobre un tema que no se está dando en clase pero que necesitan repasar, por ejemplo. El próximo paso: crear recursos de calidad y formar a docentes y almunos para que puedan trabajar juntos en el nuevo entorno digital.


