Rafael Rodríguez, presidente de MeliSA y Salvador Tabarés, miembro de Inestable, son los voluntarios digitales encargados de los talleres que se están desarrollando en los centros penitenciarios gallegos. Inserción social a través de las TIC? Les preguntamos cómo está resultando la experiencia.
Brevemente, ¿qué es y qué hacéis en MeLiSA?
Rafael Rodríguez. MeLiSA, es la Asociación de Usuarios de Software Libre da Terra de Melide, y está formada por vecinos/as de Melide, que comparten su interés por la tecnología en general, y por el software libre en particular. Llevamos a cabo diferentes actividades de promoción y difusión del software libre, principalmente en nuestra comarca, en colegios, empresas, cooperativas, etc. Participamos en varios medios de comunicación (Cerne de ASETEM,
Radio Melide,…) para llevar nuestro mensaje lo más lejos posible.
Sois entidad colaboradora del programa de Voluntariado Dixital. ¿Por qué?
R.R. Desde hace tiempo tenemos una relación muy próxima con la AMTEGA, y colaboramos en aquellos proyectos que consideramos más adecuados para darle la mayor difusión posible a nuestras actividades. En el caso de Voluntariado Dixital, somos miembros desde su constitución y estamos muy satisfechos del apoyo que recibimos para ejecutar nuestro trabajo como voluntarios digitales.
¿Cuál es vuestra labor? ¿Qué hacéis en los centros penitenciarios?
R.R. El objetivo principal de este proyecto en los centros penitenciarios es llevarle a los internos un conocimiento de la tecnología basada en el uso de herramientas libres. Adaptamos los contenidos a los conocimientos de los internos, y si no contamos con los medios necesarios para impartir un curso práctico en un aula, hacemos un taller más práctico para que aprendan a montar y reparar un equipo informático, e instalar un sistema operativo libre GNU/Linux.
Para poder ejecutar estos talleres contamos con el apoyo de Salvador Tabarés y de la Asociación Inestable de Ordes, gracias a los que somos capaces de ejecutar los talleres en los diferentes centros penitenciarios que hay en Galicia, incluidos los centros CIS de Vigo y Coruña.
¿Cómo está resultando la experiencia?
R.R. Tanto mi experiencia como responsable del proyecto, como de los voluntarios que se encargan de los talleres, es de lo más positiva, ya que vemos en primera persona como nuestro trabajo es bien recibido, y aprovechado al máximo por parte de los asistentes a los talleres.
Nos encontramos con gente muy receptiva, y con muchas ganas de aprender, ya que ven en esta formación una oportunidad de ponerse al día en el uso de la tecnología a través de programas libres.
Salvador Tabarés. Personalmente me permite mantenerme actualizado respecto al estado de la brecha digital en diferentes sectores. Reducir la brecha digital es uno de los principales objetivos de las entidades que nos vinculan: Melisa, Inestable y VOLDIX.
Destacaría la buena acogida de la actividad por parte del alumnado, la gran motivación observada en los alumnos, lo cual revierte en un magnífico aprovechamiento. Aunque es pequeña la duración de cada taller, el factor del número reducido de los grupos facilita el aprendizaje y la resolución de las problemáticas particulares. La disponibilidad de las aulas CeMIT fue determinante para la consecución de los objetivos marcados en la actividad.
¿Cómo pueden ayudar las TIC a la inserción social de los presos?
R.R. Nuestra formación nunca pierde el foco en el software libre, y tratamos de hacerles ver la ventaja con la que contarán en su inserción social y laboral, al diferenciarse del resto de candidatos que puedan optar a un puesto de trabajo. Además de transmitirles que es posible hacer uso de la tecnología de una manera más ética y responsable, al no tener que utilizar
software ilegal, con las ventajas técnicas que esto supone.
S.T. Las TIC son hoy en día el principal medio de comunicación entre personas, colectivos e instituciones. Tener unos conocimientos mínimos y ciertas habilidades TIC es imprescindible. Hablar, leer y escribir sin emplear las TIC nos limita a un entorno tan reducido como nuestra casa y el bar. La integración social no se puede concebir ya sin conocer y emplear herramientas TIC de comunicación o de Integración cyber-social: e-mail, mensajería instantánea y redes sociales.
Precisamente lo que hace la reclusión es aislar la posibilidad de interrelación de la persona reclusa. En períodos prolongados dicha posibilidad se transforma en incapacidad. Al terminar el aislamiento no basta con eliminar la barrera física, es fundamental ayudar a la persona a capacitarse en un nuevo escenario, no sólo nuevo, sino hasta incluso hostil con quien no emplea las herramientas (exclusión). Imagínate el nivel de incapacidad comunicativa después de 14 años de reclusión (caso real que encontré en la actividad).
¿Qué fue lo que más os sorprendió?
R.R. Me llamó la atención que en el centro de Bonxe había varios internos que hicieron petición para poder ampliar el curso en el uso de sistemas operativos GNU/Linux, o de programación, ya que lo veían como una oportunidad de invertir de una mejor manera el tiempo del que disponen dentro de la prisión. Por supuesto, la formación que podemos ofrecer dentro de las prisiones está limitada al no tener conexión a internet, cosa que no ocurre en los CIS, ya que la formación se llevó a cabo en aulas CEMIT.
S.T. El caso anterior fue lo que más me llamó la atención. Después de una reclusión de 14 años, la enorme motivación e interés que tenía esa persona por re-aprender a comunicarse.


