La semana pasada se celebraba la quinta edición de nethinking. ¿Qué es? Se trata de un «encuentro anual entre algunos de los expertos comunicadores, bloggers, y artistas más influyentes en Internet, para debatir y transmitir conocimiento sobre el entorno digital, los nuevos medios de comunicación y los modelos de negocio en torno a los contenidos digitales en la red». ¿A qué conclusiones se llegó en esta última edición?
Se habló entre otras cosas de la dependencia que generan las nuevas tecnologías. ¿Somos esclavos de las tecnologías? La primera pregunta que había que responder era si las TIC mejoran la calidad de vida o son una herramienta de control y vigilancia. Preocupa la privacidad, compartir información personal para el uso de redes sociales, aplicaciones o servicios de mensajería instantánea.
Otro de los aspectos sobre los que conviene reflexionar es la pérdida de la atención y la productividad. Nos conectamos a través del ordenador y de los dispostivos móviles para consultar el correo electrónico, las redes sociales, páginas web que nos interesan, etc. Servicios que «requieren» una atención constante; si estamos un tiempo desconectados sufrimos la sensación de que estamos perdiéndonos algo.
Escribir en la red
Nethinking 2015 contó con la participación de Joaquín Müller, director de la Fundeu, que habló de lenguaje e Internet y apuntó algunos aspectos importantes:
- La escritura para pantallas es una adaptación de lo existente la un nuevo entorno.
- La instantaneidad nos lleva a una oralización del discurso: uso de signos de exclamación y puntos suspensivos, de las mayúsculas con afán expresivo, etc.
- El individuo puede convertirse en medio, en ocasiones, con una importante audiencia. Aumenta la importancia de cada usuario y eso tiene implicaciones en la escritura.
Se habló de la necesidad de usar un lenguaje claro por parte de empresas y de la Administración, lo que no implica usar un discurso simplista. Y se hizo referencia a la escritura multimodal (texto, interactividad, vídeo, audio, etc.) que tiene cada vez más importancia, sobre todo, entre la gente joven.
Por último, mención aparte merecía el humor en la red y los límites en su uso. Se concluyó que la frontera entre lo aceptable y lo inaceptable se encuentra en los oídos de quien escucha. La reacción ante un comentario no es igual en el mundo físico, donde influyen la cortesía, la vergüenza o la distancia, que en el mundo digital, donde la respuesta suele producirse de una manera más beligerante y generalmente de forma masiva.
En el evento también se habló de periodismo y propaganda y de periodismo profesional y periodismo ciudadano. Podéis leer las principales conclusiones aquí. El miércoles os hablaremos de otro de los temas principales de la última edición de Nethinking: ¿para qué usamos las redes sociales? ¿Para qué las usáis en el trabajo y en vuestra vida personal?


