En la semana en la que estamos hablando sobre los efectos del uso de la tecnología para la sociedad, nos llamó la atención el caso de la India donde se están desarrollando iniciativas online y aplicaciones que rastrean y alertan de casos de violencia de género.
Antes de hablar de ninguna aplicación conviene conocer un poco mejor hasta donde llega el problema de la violencia contra la mujer en la India. En el 2014 se publica el estudio internacional «The making of sexual violence» en el que se entrevista a hombres de 5 países distintos y en el que el 25% de los entrevistados indios afirmaron haber participado en ataques sexuales alguna vez.
A finales de 2013, la empresa india Channel V presentaba la aplicación Vith U. Después de pulsar dos veces el botón de encendido la aplicación envía el mensaje «Estoy en peligro. Necesito ayuda. Por favor, localízame» junto con la localización GPS a los contactos introducidos previamente. Vith U se lanzó hace 10 meses y ya cuenta con millón y medio de usuarios.
Otro ejemplo es el de Safetipin, aplicación ideada por Kalpana Vishwanath, miembro de la ONG Jagori. Esta app para móviles establece parámetros para que los usuarios puedan puntuar el nivel de seguridad del entorno urbano. Rastrea la vulnerabilidad de las mujeres en base al desarrollo de las infraestructuras en calles, barrios y distritos.
Por último, en Mumbai, la organización local Akshara creó el mapa interactivo HarassMap Mumbai. Permite que las mujeres de la ciudad puedan elaborar informes en los que describen el lugar, la hora y el tipo de ataque sufrido. Las áreas inseguras y los ataques verbales o físicos se dibujan en forma de puntos en un mapa de la ciudad. Se trata de recoger información y de involucrar a la gente joven para luchar contra el problema.
Hay que tener en cuenta que el nivel de penetración de Internet en la India es muy bajo (16%) y que sólo una pequeña parte de la población puede acceder a dispositivos móviles con los que beneficiarse de estas aplicaciones. El primer paso es la concienciación de la población y el segundo y más necesario, la colaboración por parte del gobierno y de las instituciones indias.
Fuente: Él País.



