Polaroid vuelve: así fue su muerte y resurrección

En el mundo tecnológico actual todo lo que nos encontramos es digital y muy avanzado. Sin embargo, entre los amantes de la tecnología siempre hay gente que siente nostalgia por lo del pasado, por lo que se hacía hace unos años… es decir, por lo retro. Lo antiguo tiene un brillo especial que nos hace recordar aquel tiempo, y una de las marcas que más rememoran los amantes de la tecnología, y la fotografía en particular, es Polaroid.

Polaroid es una marca que ha tenido mucha influencia en los avances fotográficos, tanto desde sus inicios como ahora en la actualidad. Y aunque muchos la dieron por muerta, la marca nunca lo ha estado y, desde hace pocos días, ha vuelto a resurgir. Hoy os contamos su historia.

La innovación por bandera

La empresa original de Polaroid nació en 1937 en Massachussets y comenzó vendiendo gafas polarizadas para diferentes usos. Gracias a este mercado, la empresa logró diferentes patentes que la llevaron a ser la primera empresa en ofrecer cámaras fotográficas con revelado instantáneo, es decir, que hacían el clásico revelado y el positivado a la vez.

El declive

Fueron décadas de grandes éxitos para Polaroid hasta que, con la aparición del vídeo doméstico en 1977, la marca apostó por la grabación en vídeo con su cámara Polavision. Esta fue un auténtico fracaso debido a que la cámara llegaba tarde frente a sus competidores, el Betamax y el VHS, llevando a la empresa a unos cuantos años oscuros.

Estos años oscuros llevaron a la marca a tratar de reinventarse varias veces con lanzamientos de productos diversos: desde nuevas cámaras, nuevos tipos e película e incluso escáneres para los negativos que, curiosamente, no usaban sus cámaras. Todos estos intentos no dieron sus frutos y en 2011 la marca se declaró en bancarrota: dejaría de fabricar cámaras y también sus películas fotográficas instantáneas.

La resurrección

Pese a la desaparición de Polaroid como fabricante, la marca siguió existiendo y pasó por varios dueños que intentaron resucitarla con diversas apuestas. Ninguna funcionó lo suficientemente bien. Lo que quería el público era la vuelta a lo analógico y a las cámaras de fotografía instantánea. Tal fue esta demanda que en 2008 la marca Impossible Project decidió adquirir una de las fábricas que tenía Polaroid en Holanda y comenzó a desarrollar su propia película compatible con las cámaras Polaroid antiguas.

 

The Impossible Project fue un auténtico éxito, vendiendo más de 30 millones de carretes en sus primer año. Tal fue su éxito que se aventuraron a crear más tipos de películas y a lanzar su propia cámara fotográfica instantánea compatible con todos los carretes existentes: la I-1. Una cámara que prometía mucho pero que su precio de compra, 300€, hizo que muchos la deshecharan como opción.

 

Aún así, la I-1 fue el germen de otro nacimiento. Un nacimiento que tuvo lugar en mayo de 2017: The Impossible Project compraba la marca Polaroid y se preparaba para lanzar nuevos productos. Y este anuncio se ha corroborado hace muy poco tiempo, ya que a comienzos de septiembre Polaroid Originals, el nuevo nombre de The Impossible Project, anunció una nueva cámara: la OneStep 2, el renacimiento de una marca mítica en la fotografía y que nos traerá, a partir del 16 de octubre, la vuelta de la película analógica instantánea.

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