La empresa S2 Grupo, especializada en seguridad de la información, presentaba en mayo de este año un decálogo en el que recogen los errores más comunes de ciberseguridad de las pequeñas y medianas empresas. ¿Seguro que no cometes ninguno?
- Considerar que la información de la empresa no le interesa a nadie. Todos somos objetivos de las botnets (robots informáticos) dedicadas a enviar spam y atacar sistemas. Muchas pymes infravaloran además el valor que tiene para su competencia la información que manejan: balances contables, tarifas, etc.
- Ciberseguridad, ¿cuestión de informáticos? La seguridad informática es responsabilidad de todos los miembros de una empresa que deben gestionar incidentes y atender cuestiones legales para evitar amenazas.
- Un antivirus y un firewall no son suficientes. La instalación de antivirus y firewall (sistema para la gestión de acceso autorizado, por ejemplo, a redes privadas) conduce a una falsa sensación de seguridad. Existen amenazas que requieren que adoptemos otro tipo de medidas.
- La seguridad es un proceso. No un producto. Tenemos que tener los sistemas actualizados, implementar nuevos procesos y adaptarnos a los nuevos requerimentos legales. La idea es incorporar ciertas precauciones a la rutina de trabajo que no suponen un gran esfuerzo y que evitan, por ejemplo, el robo de información personal o de la empresa y el intercambio irresponsable de información de personal y clientes.
- Confidencial. Es fundamental garantizar la protección de la información de la empresa firmando acuerdos de confidencialidad con proveedores, clientes y trabajadores.
- Contratos corporativos seguros. ¿Proteges la información de tu empresa en los contratos con clientes y proveedores? Es habitual limitarse a hojas de pedido que no cuidan, entre otras cosas, el cumplimento de la Ley Orgánica de Protección de Datos.
- ¿Cumples con la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD)? Por responsabilidad y para evitar sanciones, debemos cuidar los datos que manejamos de empleados, clientes y proveedores.
- Amenazas externas e internas. La mayoría de los problemas surgen en la propia empresa: un USB infectado, un empleado que reenvía involuntariamente un correo con información confidencial, etc. Problemas que se evitan implementando una estrategia de seguridad compartida por todos los miembros de la organización.
- Servicios en la red. Cuando ofrecemos servicios a través de Internet debemos multiplicar los esfuerzos de seguridad: instalar formularios que no sean vulnerables, configurar correctamente los servidores, etc. Si no sabemos cómo hacerlo debemos llamar la atención sobre este tema a la empresa encargada de crear y gestionar nuestra página web.
- Seguridad de servidores y redes. Muchas empresas guardan información importante en servidores que no cuentan con las medidas de seguridad necesarias porque, por ejemplo, hace años que no se accede a ellos. Otras «permiten» acceder a la red corporativa a través de algún punto de acceso wifi. ¿Recordáis el primer punto del decálogo?


