Cuando pensamos en guerras, nuestra mente se va a crueles enfrentamientos con armas, heridos y misiles por todos los lados. Pero a veces hay que pensar más alla y darnos cuenta que guerras hay en todos los mundos, y el tecnológico no se libró de ellas.
Hoy en nuestra primera entrega de fragmentos de historia tecnológica, queremos recordar algo que a muchos les queda muy lejos: la batalla entre los formatos VHS y Betamax. Algo que en la década de los 80 y 90 estuvo muy en boga y que desencadenó grandes pérdidas de dinero tanto a usuarios como a empresas.
Pero empecemos por el principio.
VHS y Betamax, qué son
En los años 70 Sony y JVC se empezaron en lanzarse a lo que de aquellas se llamó vídeo casero. Su intención iniciar era introducir un sistema, de corte analógico, que permitiese a través de cintas grabar lo que se emitía en televisión. Así es como nacieron en 1975 por parte de Sony el formato Betamax y en 1976 por parte de JVC el formato VHS.
Dos formatos con ideas muy similares pero a la vez muy diferentes. Betamax tenía una tecnología un poco más avanzada que VHS, mostrando una calidad mucho más nítida que su competidor y un sonido que, según los expertos, le daba unas cuantas vueltas al formato de JVC. En la contra, Betamax permitía menos tiempo de grabación (una hora frente a dos) y era bastante más caro que el VHS.
La batalla
En aquella época, un año de diferencia en un lanzamiento no significaba nada. Betamax y VHS compitieron a muerte por el mundo del vídeo casero y, a pesar de que hubo muchos defensores de Betamax, el formato VHS fue el vencedor imponiéndose con sobradamente a la invención de Sony.
¿Qué fue lo que hizo que VHS ganase? A pesar de que tenía mucha menos calidad de vídeo y sonido, los consumidores valoraron mucho que se pudiese grabar el doble de tiempo que en Betamax. Además, Sony era muy celosa a la hora de licenciar su tecnología, polo que al existir pocos fabricantes de sus dispositivos, los precios eran muy elevados. Todo lo contrario a lo que hizo JVC, que concedió licencias a todo el mundo, consiguiendo tirar los precios y, de esta manera, ser más barato que Betamax e imponerse en la guerra impuesta.
Las leyendas urbanas dicen que también fue la no existencia de películas para adultos en Betamax fue la estocada final para que perdiese. No hay datos que lo contrasten, pero lo cierto es que si ibas a un videoclub en aquella época, el número de cintas VHS triplicaba a las de Betamax.
Como curiosidad, añadir que Sony paró la fabricación de cintas Betamax en marzo de 2016 porque sí, aún había gente que las compraba.

