NUESTRA FRONTERA, PASADO Y PRESENTE

Nos encontramos en una de las más antiguas y extensas fronteras de Europa y del Mundo. Desde que Portugal nació como reino en el siglo XII, el río Troncoso señala el punto fronterizo más setentrional de la frontera galaico-portuguesa.

Casi 900 años en los que, pese a ser Padrenda punto bajo vigilancia, siempre nos mantuvimos muy cerca de nuestros vecinos. De hecho, pese a que las autoridades siempre quieren observar y fiscalizar los movimientos que cruzan las fronteras, siempre se mantuvo un estrecho contacto entre ambos lados de la raya.

Aqui la frontera no presenta obstáculos naturales considerables, al mismo tiempo, la lengua y la cultura de gallegos y portugueses muestran muchas semejanzas. Por tanto, las relaciones humanas nunca se vieron interrupidas por la raya y, de hecho, mucha de nuestra vecinanza aquí en Padrenda tiene sus raíces en Portugal.

Igualmente, los intercambios entre uno y otro lado de la raya ayudaron a superar las peores circunstancias. Por ejemplo, durante la Guerra Civil española (1936-1939) muchos de los perseguidos pudieron huir a través de la frontera y ya en la posguerra la pobreza fue menos dura de este lado de la raya gracias a los productos coloniales portugueses que la cruzaban: plátanos, café, azucar de caña… que entraban en Padrenda mediante las cadenas de contrabando, por supuosto. Algunos años después las circunstancias obligarían a esconder no sólo las mercancías, si no también a la gente, cuando muchos jóvenes portugueses escapaban de su reclutamiento para la guerra colonial en Angola o Mozambique.

En el siglo XXI, las circunstancias cambiaron a partir de la recuperación de la democracia, la integración de ambos países en el mercado común europeo y el establecimiento de tratados de la Unión Europea que implican que la frontera ya nunca más nos separa. Sin embargo, la raya se mantiene bien señalizada en la hermosa carretera internacional que transita a través de ella.

Tristemente, el paso permaneció cerrado debido a la pandemia durante varias semanas seguidas en 2020 y también en 2021, pero a partir de la superación de la pandemia nuestra raya sigue siendo un nexo de unión y deseamos que el contacto entre Galicia y Portugal nunca se vuelva a cerrar.

Imagen: Puente sobre el río Troncoso en la frontera de Pontebarxas en 1924.

Padrenda es el último ayuntamiento gallego de la llamada raya seca. Más allá de nuestro pueblo, será el padre Miño quien marque la frontera, denominada ya como raya húmeda.

Padrenda comparte una vasta línea de frontera con el ayuntamiento arraiano portugués de Melgaço. Se extiende desde las encostas de la sierra del Xurés, a la altura de la localidad de Azoreira (a 870 metros de altura), donde una estrecha carretera cruza la raya, hasta el propio Miño, donde desemboca el río Troncoso (que señala el último tramo de frontera), a la altura de la aldea de Pontebarxas.

Imagen: carretera que conduce a la frontera.

Una sinuosa carretera atraviesa hoye en día la raya a la altura de Pontebarxas. Podemos obsevar el puente sobre el río Troncoso y el puesto de la Garda Civil vistos desde el lado portugués de la frontera. La vía desciende hasta aquí aquí desde la feligresía de Cristóval, la última localidad lusa antes de cruzar.

Al fondo de la imagen observamos el puesto de la Guardia Civil en Pontebarxas y en primer término la caseta de la Guardia Nacional Republicana. Durante el siglo XX, existían las respectivas alfándegas para la fiscalización del paso de mercancías a ambos lados de la raya.

La de la hacienda española se localizaba a  unos 200 metros de la raya, en una de las primeras casas de Pontebarxas. 

La alfándega portuguesa estaba a menos de un quilómetro, en el centro de Cristóval.

Lamentablemente, una vez desaparecidas las alfándegas, ambos edificios calleron en el abandono, aproximándose a un estado ruinoso ya casi irreversible.

Imagen: Señales de bienvenida a Portugal y al municipio de Melgaço una vez cruzada la frontera.

Imagen: Vista de la parroquia de Padrenda desde el lado portugués de la raya.