La escuela en el tiempo de los abuelos

Esta Navidad aprovechamos para acercarnos a nuestro patrimonio inmaterial y conversar con nuestros abuelos y abuelas alrededor de la escuela y la enseñanza, para recoger la memoria colectiva sobre el mismo y también establecer comparaciones entre aquellos tiempos y nuestro presente.
Las conversaciones nos permitieron viajar en el tiempo e imaginar la infancia de nuestros mayores, así como enterarnos de las muchas diferencias entre los años 50 o 60 del siglo pasado y la actualidad.
En principio, el tiempo de escolarización era muy inferior a hoy en día, ya que nuestros abuelos comenzaban su etapa escolar a los seis años y nosotros lo hacemos, por lo común, a los tres. Respecto al final, pocos de nuestros mayores continuaron estudiando después de los doce o catorce años de edad. Casi siempre, la escuela era el paso previo para empezar a buscar trabajo, con doce o catorce años.

Hasta hace unos 40 años había pequeñas escuelas en las aldeas, atendidas por un maestro para los niños y una maestra para las niñas. Además nuestros abuelos tenían que ir a pie, ya que en aquella época no existía el transporte escolar gratuito, e intentar no mojarse en los días de lluvia era una tarea especialmente complicada.

Una vez en la escuela, había jornada de mañana y de tarde, por lo general la sesión matinal comenzaba a las 10:00 h y las clases finalizaban a las 13:00. Después del descanso de mediodía, la jornada de tarde iba de 15:00 a 17:00 horas.

En la mayor parte de los casos, a nuestros abuelos y abuelas les sucedía que no podían asistir siempre a clase, aunque hubiesen querido, pues era muy común que tuviesen que quedar en casa a ayudar a su familia: cuidar de hermanos pequeños, cuidar del ganado, ayudar en las tareas domésticas o trabajar en el campo, hacían que la asistencia regular a la escuela fuese una excepción en sus tiempos.

El hecho de que las escuelas estuviesen segregadas hacía que la enseñanza de las niñas estuviese más enfocada a las tareas domésticas, formando parte sólo de la escuela femenina las tareas domésticas o la costura.

 

En cuanto a las relaciones entre profesorado y alumnado, eran las propias establecidas por la propia dictadura establecida en España en aquella época, siendo en general autoritarias, aunque dependía mucho del talante personal de cada maestro como era el trato con sus alumnos y alumnas.

En cuanto al material escolar, estaba también en la línea con la realidad material de aquellos tiempos. En las aulas, por lo general, el material se limitaba la un encerado y algún mapa. Para escribir, cada alumno tenía una pequeña pizarra y el mismo libro contenía el temario de todas las materias del curso, era la llamada enciclopedia escolar: matemáticas, geografía y historia, lengua castellana, religión. Por supuesto, enfocadas a instruir en la ideología del régimen político de la época: el franquismo.

El recreo era el tiempo de ocio que disfrutaban nuestros abuelos y abuelas. El patio era el lugar para los juegos, los mismos que se disfrutaban en la calle, muy distintos de los videojuegos y los deportes de competición que absorben hoy en día nuestro ocio: estornela, cuerda, pelouros, trompo, bolichas, pelota…

 

 

Por lo general, nuestros abuelos y abuelas crecieron en un mundoen el que la precariedad del día a día hacía de la escuela algo más secundario en la vida de sus familias, ya que había muchas más necesidades, por eso en general sienten pena de no poder estudiar más tempo, ya que están convencidos de que eso les ayudaría en su vida.

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