LA NAVIDAD Y EL PATRIMONIO POPULAR

Un elemento fundamental del patrimonio cultural navideño son los personajes que agasajan a los niños y niñas, junto con la iconografía y las representaciones festivas y musicales que los acompañan.

La principal representación de esta tradición en la vertiente religiosa es la de los Reyes Magos. Melchor, Gaspar y Baltasar llegan de oriente en la tarde-noche de 5 de enero para que las crianzas reciban sus regalos al despertar en la mañana del día 6. Esta es una representación de la tradición religiosa que señala la visita de los tres Reyes Magos a Belén luego del nacimiento de Cristo.

Así, esta fecha acostumbra a ser celebrada en las calles de nuestras localidades con cabalgatas, en las que se representa un desfile de los Reyes Magos trayendo los regalos. Al mismo tiempo, en las casas es común colocar una reproducción del Belén al pie del árbol de Navidad donde aparecen los regalos de cada niño en la mañana de 6 de enero , conocido como día de Reyes.

En los últimos años, por influjo de la cultura anglosajona y el interés comercial en adelantar las compras al inicio de las fiestas de Navidad, fue ganando presencia en las celebraciones navideñas la figura de Santa Claus, aquí más conocida como Papá Noel, quien llega hasta nuestras casas en su trineo para dejar los regalos en cada casa el 25 de diciembre , día de Navidad.

Sin embargo, también en la celebración navideña están siendo recuperados otros personajes tradicionales, de carácter más local y popular.

De feito, aproveitamos os últimos días de clase antes das vacacións do Nadal (que se estenderon entre o 22 de decembro e o 7 de xaneiro) para investigar e presentar este personaxes tradicionais de Nadal que atopamos por distintos puntos da Península Ibérica:

– Apalpador (Galicia)

– Chicharrona (Extremadura)

– Anguleru (Asturias)

– Enteru (Cantabria)

– Tientapanza (Andalucía)

– Tió (Cataluña)

– Olentzero (País Vasco)

Vamos a hablar un poco sobre el personaje característico navideño gallego: el Apalpador o Pandigueiro. Se trata de una figura mítica de un carbonero que baja de las montañas en la noche de 24 de diciembre para visitar a los niños, tocándoles en el vientre para ver si comieron bastante durante el año, dejándoles un puñado de castañas, eventualmente algún regalo y deseándoles que tengan un año nuevo lleno de felicidad y abundancia.

El pasado 20 de diciembre hicimos una actividad alrededor de estos personajes populares navideños en el que distintos grupos de alumnado presentamos las distintas historias de cada uno de ellos.

Después de este trabajo, claro está que tenemos bien merecidos los regalos que todos ellos nos traigan. Feliz navidad!

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